Hoy

Descubro a Jeffrey Lewis a partir de su colaboración en el New York Times, en el hiper-recomendable blog sobre música Measure for Measure (colaboran Rosseane Cash, Suzanne Vega, Andrew Bird…). El post en cuestión que me ha encantado hoy es Strictly Personal. Entre otras cosas, me ha animado a darle otra oportunidad a Jonathan Richman, del que nunca he sido muy fan. Y he descubierto la muy alegre, muy triste Broken Broken Broken Heart.

If I keep myself from thinking for the rest of my life/ maybe I’ll survive this fall

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Supersingle Me

lucky-charms

Amanece y se me empieza a estrechar la garganta. Ando baja de defensas y esto es lo peor que me podría pasar,  las vacaciones moqueando y con escalofríos.

La casa es grande, una chabola comparada con las que vimos ayer en los ‘estate sales’, pero duermo en una habitación del tamaño de mi salón en Madrid. El jardín de atrás es com un bosque vallado, no necesitan tapiar la separación entre las casas para guardar su privacidad. Vemos películas con surround bien alto y nos hablamos a voces sin preocuparnos por los vecinos. No pasa nada.

Mi hermana y yo vestimos de ciudad, zapatos y accesorios negros, y eso sí que es extraño. El rosa, el crudo y el azul cuna de bebé proliferan. Pero sólo cuando ves gente, y para eso hay que pasar horas a la ventana o coger el coche.

En el supermercado hay que mirar al suelo para evitar un ataque de pánico. Los estímulos visuales impiden pensar con coherencia. Tardo 5 minutos en encontrar la limonada en un estante de “limonadas”. La cajera, el reponedor y el cliente que va detrás de nosotros, todos hablan castellano.

Hay ‘garage sales’, dónde encontramos ropa de bebé, juguestes, novelas de James Michener y cafeteras exprés a 10 dólares; luego hay ‘estate sales’, con antigüedades y antiguallas, libros autografíados por autores de segunda, Playboy’s de todas las épocas, mesas de cerezo, alfombras afganas, un Taj-Majal para canarios, más sillas, más sillones, palas para cavarle la tumba al canario, escaleras de caracol, cuartos de baño ostentosos, cocinas industriales con las tripas desparramadas. Todo etiquetado en dólares. Un proyector de super 8, a 5. Cinta magnética de media pulgada, a céntimos.

O te programas las comidas o no paras de comer. Te cabe todo en el coche. No lo critico, me encanta. En América las raciones individuales, ‘singles’, son el otro ‘supersize’. Si quieres alimentarte bien, puedes. Si tienes un gusto, un hobby, un capricho o un interés especial , no estás solo – hay alguien que quiere venderte algo.

Hace rato que terminó de amanecer, voy a desayunar.

Las tres erres

Rica, rápida y reconstituyente… ¡he vuelto a las sopas! No es que las dejara, pero llevaba un rato sin pasear mi cocina vegetariana por aquí. Acompañada, como siempre, por una foto mal iluminada del bol menos fotogénico que tengo, os dejo la receta de “sopa de verduras instantánea”. La encontré aquí, y me ha parecido un gran invento. Pienso investigar más al tal Jacques Pépin

INGREDIENTES

  • 5 tazas de agua, es decir 250 ml x 5 = 1250 ml
  • 2 tazas y media de calabacín rallado… yo eché medio calabacín
  • 1 cebolla rallada
  • 3 o 4 champiñones rallados
  • 3 escalonias picadas… pues yo no tenía, así que añadí una pizca de ajo en polvo y crucé los dedos
  • 2 tazas de verduras de hoja verde cortadas en tiras gruesas… espinacas, por ejemplo, yo eché dos puñados
  • 1 cucharada de café de sal… o más, yo tuve que corregir)
  • aceite de oliva (viviendo en España, lo de la mantequilla ni me lo planteo)
  • 3 cucharadas soperas  de grits (sémola de maíz) de cocción rápida… iba a usar polenta instantánea, pero se me había acabado, así que  usé harina de maiz
  • 1 taza de queso rallado, tipo gruyere… yo le eché de bola (edam) y me quedé tan pancha, pero creo que un queso rico aquí es esencial
sopa

Como véis, los ingredientes no son nada del otro jueves. Además, puedes echarle lo que te venga en gana, siempre que esté rallado o en trozos muy pequeños para que se cocine rápido.

CÓMO SE HACE:

  1. Mientras rallas las verduras, calientas el agua en una cazuela.
  2. Cuando el agua empieza a hervir, le echas las verduras y esperas a que vuelva a ebullición. Manténlo  3 minutos.
  3. Espolvorear con la polenta, la sémola o lo que hayas elegido para sustituirlo, y remover.
  4. Cocinar a fuego medio unos 3-4 minutos más.
  5. Servir en boles individuales (hay para 6).  En cada bol se añade una cucharada generosa de aceite y el queso rallado por encima.

— The End —

Nota: Debo decir que para un amante de las emociones fuertes (¡picante! ¡ajo! ¡aceite!) esto puede resultar un poco soso. Mientras se hacía estuve tentada a echarle un cubito de caldo. Me alegro de no haber caído en la tentación (¡no me dió tiempo!): con el queso, un poco de aceite virgen y un buen trozo de pan se complementa a la perfección.