Doña Dramas Strike #2

Este lado de la vida apesta. Lógicamente, ¿a quién le gusta estar sóla y enferma? Lo que para los demás es una agradable brisa para mí es una peligrosa corriente: a cerrar las ventanas, hoy no aireamos la casa. Me asomo a la ventana y odio el mundo, y muy especialmente a su población. Los domingos son así en La Latina, cualquier emoción que suscite la masa se multiplica exponencialmente cuando la tienes tan cerca.

El feeling inicial de cuidarse se apaga y ya no hay palmaditas en la espalda. Mi desayuno es único en toda regla: única la tostada, única la fruta, único el vaso de leche… y se acabó. ¿Ahora qué? El dinero se me va en farmacia y en comida tan poco cool como filetes de cerdo y espárragos. Yo que soy tan de quinoas y fruslerías variadas. Atención, que comprar carne y gastar en herbolario sale más o menos igual.

Y ahora tengo que volver al ataúd, que el oráculo me dice que rondamos los 54 mg/dL de glucosa en sangre.

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