El hombre se vuelve recuerdo

Por el New York Times me entero del fallecimiento de Kurt Vonnegut, un clásico moderno cuyas novelas Slaughterhouse Five, Cat’s Cradle y Breakfast of Champions me fascinaron en la adolescencia. A mediados de los noventa, mientras los demás chachis estrenaban Prozac Nation, yo me manchaba las manos con los paperbacks descartados por los babyboomers del círculo de mi madre. Así, entre mucho bestseller deslomado, me topé con Vonnegut. Pero lo que tiene el reciclaje: por una novela de Vonnegut me habré leído tres de James Clavel, Ira Levin o Sidney Sheldon. Quitando un par de traumas sobre los que me explayaré otro día, los libros buenos son los que se imprimen en la memoria, y los personajes de Breakfast of Champions continúan enloqueciendo cada vez que evoco aquéllas lecturas. Ojalá tuviese un ritualillo que dedicarle a Vonnegut, para decir “Esta va por ti, Kurt”. Como no lo tengo, le dedico este post.

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