Crocodile Farm

CNN+ mostraba en un corte de su sección “Sonido Ambiente” imágenes de una aparentemente plácida granja de cocodrilos en Francia. Me quedé con las palabras en inglés. “Crocodile Farm” sería bonito título para una canción. Aunque no recuerdo haber visto un cocodrilo de cerca en la vida. Posiblemente de pequeña llegué a ver de lejos un cocodrilo en el zoo. No lo sé. Estoy en contra de los zoos. Pero granja suena bien, a habitat natural con cuidadores expertos, a la posibilidad de poder visitar a los bichos sin molestarlos demasiado.

El caso es que los reyes me trajeron un cocodrilo de peluche precioso, suave, al que acaricio como si fuera un gato. A veces le meto el dedo en el ojo, pero no se queja. Y jamás me ha mordido. Convivimos felices.

Ahora, al ver cocodrilos en televisión, supongo que veo a los primos hermanos de mi cucudrulu. “Son guapos los cocodrilos”, pienso, “me gustaría visitarlos en su granja”. He decido apuntar en mi lista de 43things que quiero visitar una granja de cocodrilos, incluso lo pondré en una lista que estoy haciendo de cosas que me gustaría hacer antes de morirme. Quiero tener hijos, una casita en el campo, terminar de leer Crimen y Castigo, visitar una granja de cocodrilos…

El primer resultado que devuelve Google para la búsqueda “crocodile farm” es Darwin Crocodile Farm, una granja en Australia. El diseño es agradable a la vista, islotes que conducen a información turística, a información acerca de la granja, a información sobre los cocodrilos Australianos y demás. Hago click sobre el islote Products y descubro horrorizada que en esta tienda online no venden libros para colorear la historia del cocodrilo Rodney, ni pegatinas, ni tazas, ni peluches, ni calendarios de cucudrulus bostezando al sol, ni relojes de cruco que a en punto salen reptando de una caverna y se meriendan una tortuga para dar la hora…

¿En qué mundo vivo en el que jamás se me había ocurrido que una granja de cocodrilos no es precisamente una granja escuela? ¿Cómo puedo ser tan inocente? Más incómoda aún me pone visitatr la web de la granja de Cocodrilos Nilo, en Jerez, la única en España.

Y me imagino a ese señor en su casa con su trofeo disecado o a alguien degustando una deliciosa sopa de cocodrilo. Me acuerdo de Cocodrilo Dundee. Entonces me miro los zapatos y pienso en el menú del mediodía.

Queridos Reyes Magos,

Os suplico que en el año 2008 no se os ocurra traerme una vaca, un pollo, un cerdito o una merluza de peluche. Atentamente,

Irene

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